Joshua A. Grant, un estudiante de doctorado en el Departamento de Fisiología, es el co-autor del documento junto con Pierre Rainville, profesor e investigador en la Universidad de Montreal y sus afiliados al Instituto Universitario de Geriatría de Montreal.
El objetivo principal de su estudio fue analizar si personas con alto grado de entrenamiento en meditación poseían diferente percepción al dolor que personas que no son meditadores. "Mientras que estudios anteriores han demostrado que la enseñanza de técnicas de meditación en los pacientes expuestos a dolor crónico es beneficioso, muy pocos estudios se han centrado en el estudio del procesamiento del dolor en personas sanas y con elevado entrenamiento en meditación. Este estudio es un primer paso para determinar cómo o por qué la meditación pueden influir en la percepción del dolor." dice Grant.
Meditar lejos del dolor
Para este estudio, los científicos contrataron a 13 meditadores Zen con un mínimo de 1.000 horas de práctica los cuales fueron sometidos a una prueba de dolor y cuyo resultado fue contrastado con la reacción obtenida en 13 personas no meditadoras. El estudio incluye 10 mujeres y 16 hombres entre las edades de 22 a 56 años.
La prueba de dolor administrada fue simple: Una fuente de calor térmico, una placa de calefacción controlada por computadora presionada contra las pantorrillas de las personas a diferentes temperaturas en forma intermitente. Los niveles de calor comenzaron de 43 grados centígrados llegando a un máximo de 53 grados centígrados dependiendo de la sensibilidad de cada uno de los participantes. Si bien algunos de los meditadores toleraron la temperatura máxima, todas las personas no meditadoras toleraron temperaturas muy por debajo de 53 grados centígrados.
Grant y Rainville notaron una marcada diferencia en la forma en que sus dos grupos de prueba reaccionaron al dolor En el grupo de meditadores Zen encontraron que tenían mucha menor sensibilidad al dolor (incluso sin la meditación), en comparación a los no meditadores.
Durante la meditación en condiciones similares de temperatura (43ºC a 53ºC) parecería que la menor sensibilidad al dolor se debería en parte por la respiración más lenta: 12 respiraciones por minuto frente a un promedio de 15 respiraciones para no meditadores.
"Sin duda la respiración mas lenta coincidió con la reducción del dolor y además el mantener el cuerpo en un estado relajado también podría influir en esta disminución." dice Grant. "Si bien estudios previos han encontrado que los aspectos emocionales del dolor se ven influenciados por la meditación, encontramos que la sensación en sí, así como la respuesta emocional, es diferente en los meditadores."
¿Cuál sería el resultado final? Que se encontró un 18 por ciento de reducción en la intensidad del dolor en los meditadores Zen experimentados. "Si la meditación puede cambiar la forma en que alguien siente el dolor, se podría reducir la cantidad de medicación para el dolor necesario para una enfermedad, lo cual sería claramente beneficioso", dice Grant. Este estudio fue financiado por los Institutos Canadienses de Investigación en Salud, el Mind and Life Institute Varela Grant (JAG) y el Fonds de la recherche en santé du Québec.
Referencia:
Grant, Joshua A., Rainville, Pierre. Pain Sensitivity and Analgesic Effects of Mindful States in Zen Meditators: A Cross-Sectional Study. Psychosom Med, 2009 71: 106-114 [
link]
Adaptación de estudios provistos por
University of Montreal, via
EurekAlert!, a service of AAAS y por http://www.sciencedaily.com/
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